
Guilford, en 1951, clasificó el pensamiento productivo en dos clases: convergente y divergente (o lateral).
El Pensamiento Convergente es el pensamiento lógico, convencional, racional o vertical. Se mueve buscando una respuesta determinada o convencional y encuentra una única solución al problema.
De Bono encuentra que el pensamiento lógico, que es fundamentalmente hipotético y deductivo, tiene una gran limitación de posibilidades cuando se trata de buscar soluciones a problemas nuevos que necesitan nuevos enfoques. El término "Pensamiento Lateral" fue acuñado para diferenciarlo del "pensamiento lógico", al cual llamó “Pensamiento Vertical”.
El Pensamiento Convergente es el pensamiento lógico, convencional, racional o vertical. Se mueve buscando una respuesta determinada o convencional y encuentra una única solución al problema.
De Bono encuentra que el pensamiento lógico, que es fundamentalmente hipotético y deductivo, tiene una gran limitación de posibilidades cuando se trata de buscar soluciones a problemas nuevos que necesitan nuevos enfoques. El término "Pensamiento Lateral" fue acuñado para diferenciarlo del "pensamiento lógico", al cual llamó “Pensamiento Vertical”.
El Pensamiento Divergente (lateral) se mueve en varias direcciones en busca de la mejor solución para resolver problemas a los que siempre enfrenta como nuevos, sin mantener patrones de resolución establecidos, pudiéndose dar así una generosa cantidad de soluciones adecuadas en vez de encontrar una única y correcta. Actúa liberando la mente del efecto polarizador de las viejas ideas y estimulando las nuevas y lo hace mediante la perspicacia, la creatividad y el ingenio.
Una idea en el Pensamiento convencional (lógico) a diferencia de una idea en el Pensamiento creativo (divergente) puede ser invalidada por las objeciones siguientes:
- Eso no es así.
- Eso no funciona.
- Eso no puede cambiar.
- No es una nueva idea.
- Es demasiado caro.
- Es irreal.
- Es estúpido.
Por tanto, al pensamiento divergente lo podemos relacionar con la imaginación y con pensar lo imposible para encontrar soluciones a problemas nuevos. Para llegar a estas “nuevas soluciones” podemos usar el azar, el caos, la aleatoriedad… que consiguen dejarnos la mente en blanco y llegar así más fácilmente a la solución.



niñaaa!no has conseguido poner el contador??
ResponderEliminarya lo puse!! por fin!
ResponderEliminar